Por: Karla Tercero – CEO de Pussy Power
«Cochina, ahí no se toca», «Las niñas no se tocan», «De eso no se habla». Si creciste en Centroamérica, estas frases probablemente no solo las escuchaste, sino que se grabaron en tu sistema nervioso.

En mi caso, marcaron el primer gran rechazo hacia mi propio cuerpo y anularon cualquier posibilidad de explorar mi placer sin sentir que estaba cometiendo una falta imperdonable.
A esto se le sumó la vigilancia de un Dios omnipresente. La idea de que cada acción era juzgada, y la enseñanza de que conocer mi anatomía era un «pecado», marcó negativamente mi sexualidad durante décadas. ¿Cómo íbamos a sentir placer si sentíamos que estábamos siendo observadas y condenadas?
La Neurobiología de la Culpa
Hoy, tras cuatro años de experiencia con Pussy Power, entiendo que lo que vivimos no fue solo un tema moral, sino un condicionamiento físico. La ciencia nos explica que la culpa actúa como un potente «freno» en nuestro Modelo de Control Dual (el sistema que regula la respuesta sexual humana):
- Activación del Cortisol: Cuando intentamos explorar nuestro placer bajo sentimientos de culpa o miedo, el cuerpo libera cortisol (la hormona del estrés). El estrés es el enemigo número uno de la excitación; apaga la respuesta sexual para «protegernos» de un peligro percibido.
- Anestesia Emocional: El cerebro, condicionado por años de frases restrictivas, aprende a desconectarse de las sensaciones de la zona pélvica como un mecanismo de defensa.
Un linaje de silencios: De la culpa a la compasión
He comprendido que las mujeres responsables de mi educación sexual no me enseñaron a amarme porque ellas mismas nunca recibieron ese derecho. Fueron castradas simbólicamente en sus propios hogares. Al entender esto, elijo la compasión en lugar del reproche: no las culpo, pero decido que la cadena de silencio termina conmigo.
La sociedad y las instituciones a menudo temen a una mujer informada, porque una mujer que conoce su cuerpo es una mujer que conoce su poder. Como bien decía Betty Dodson en su obra fundamental Sexo para uno: “Los orgasmos representan pequeñas y placenteras dosis de libertad para las mujeres”.

La Libertad comienza en el cuerpo
Una mujer que no teme descubrir nuevas sensaciones, que prioriza su bienestar y que habla de su placer sin vergüenza, se convierte en una líder de su propia vida. El mundo necesita más mujeres que entiendan que vivir una sexualidad informada te da el poder de ser una ciudadana independiente, con una voz que se hace escuchar y que empuja a otras hacia la libertad.
En Pussy Power Guatemala, nuestra misión es transformar esa culpa heredada en autonomía. Porque tu cuerpo es tu primer territorio de libertad, y reclamarlo es un acto de amor propio y de justicia.